¿En qué manos dejamos nuestra vida?

siguenos-en-facebook

Por Agustín Bravo Rodríguez – Cuando subimos a un avión, en el momento en que depositamos nuestro voto o si acudimos a la consulta de un doctor, todos estos instantes tienen algo en común, son circunstancias en las cuáles demostramos tener fe y confianza en alguien más allá de nosotros mismos. Damos por hecho que el vuelo será seguro, que antes de despegar se realizaron todas las comprobaciones y que la seguridad del viaje es la prioridad de la aerolínea. Al elegir un candidato en unas elecciones, confiamos en que esta persona nos represente y vele por nuestros intereses en los órganos e instituciones de gobierno, que sea nuestra voz. Dejamos nuestra vida en manos de médicos en quien vemos vocación y altruismo, personas estudiosas cuya único interés es salvaguardar nuestra salud y darnos tiempo en forma de una vida larga y de calidad.

Sin embargo, en las últimas semanas en Curazao estos tres pilares en los que depositamos nuestra confianza y en los que dejamos a merced nuestra vida, los servicios de aerolíneas, políticos y sanitarios, han recibido sendos varapalos.

InselAir, la principal compañía aérea de comunicación entre las islas ABC, es tristemente reconocida por los retrasos y las cancelaciones de sus vuelos. En las últimas semanas abandonó a pasajeros durante días en las islas vecinas sin que fuera posible que regresaran a sus hogares, hubo pilotos que se han negado a realizar el vuelo por considerar que no se cumplían las normas básicas de seguridad o han tenido que realizar aterrizajes de emergencia. Se ha publicado sobre supuestos conflictos de interés entre inspectores de la CCAA e InselAir. Se suma una situación financiera insostenible en la que aún no se ha esclarecido en cuanto se debe al impago por parte del gobierno de Venezuela del cargo de divisas pero que como sea ha servido como cortina de humo y forma de redimir la culpa. Mientras tanto InselAir trata de resolver la situación con medidas tan mezquinas como hacinando a los pasajeros de varios vuelos en un solo avión retrasando los anteriores si no se habían vendido los suficientes billetes. Como fuera la mayor parte de la flota de aviones de InselAir se ha visto forzada a permanecer en tierra tras destaparse que no se cumplía con el mantenimiento obligatorio y las normas de seguridad teniendo que alquilar dos aviones de otra aerolínea para poder cumplir los servicios mínimos. Por tanto, cada persona que ha tomado un vuelo con InselAir ha asumido un riesgo que en todo momento ha ignorado.

En cuanto a la política, estos días vemos caer un gobierno que realmente nunca se levantó, ha sido una muerte prematura, como la de un recién nacido que viene al mundo sin la suficiente fuerza como para aferrarse a la vida. Al menos, en ésta ocasión el golpe se asestó con corbata y en pleno, dentro del edificio de gobierno sin incurrir en un magnicidio. La población contempla impotente como una ingente cantidad de partidos luchan por poder y no por hacer política, pelean por intereses propios pero no por los generales. Son signos de una política inmadura e ineficaz. Querría poder decir que es endémico, con el deseo de que fuera algo excepcional, pero desgraciadamente es una situación global que se está viviendo en otros muchos países. Después de una fuerte crisis mundial aún la política no consigue ajustarse a la nueva realidad y de los extremos se alzan líderes sin contenido ataviados de populismo. Discursos vacíos y juego de sillas que hacen sonrojar a todo aquel que no está cegado por la codicia de poder.

Han sido inhabilitados dos cirujanos en el hospital St. Elisabeth, el primero de ellos durante un periodo de dos semanas, aún sin ser público todos los detalles, únicamente ha trascendido que desde el año 2013 existían dudas en cuanto a la práctica del profesional. El segundo cirujano ha sido inhabilitado debido a que no se ha podido constatar que tenga una titulación que avale su capacitación para realizar su trabajo. Esto se ha sabido después de que el cirujano realizara operaciones durante 12 años en Curazao. Supuestamente la titulación fue expedida en Bélgica, sin embargo, hasta la fecha no consta que exista realmente. Ello produjo que durante un tiempo en Curazao quedara un solo cirujano a cargo del trabajo ayudado por un suplente temporal.

En el momento de terminar de escribir esta columna en un café contemplo a una mujer sosteniendo en sus brazos a un lactante… quizás sea solo casualidad contemplar esta escena pero no puedo evitar sentir que tiene algo que decirme. Quizás si existe o existió en algún momento esas manos, esos brazos en los que podíamos abandonarnos a nuestra suerte, protegidos de manera incorruptible e inquebrantable o quizás si seamos capaces de hacerlo realidad algún día, puede que esté en nuestra naturaleza. Podemos comenzar con nuestras propias manos si son sustento y refugio para otros y con suerte serán como las manos, los brazos en los que nos resguardamos y encontramos cobijo al finalizar la jornada antes de encontrar el sueño.

Agustín Bravo Rodríguez

Periodista

NOTA: Las opiniones expresadas en artículos de opinión y remitidos en general, no necesariamente reflejan la opinión de Noticias Curazao. Cada autor es responsable por el contenido de sus artículos.

 

Comparte