Obesidad y cáncer

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El 14% de todas las muertes por cáncer entre los hombres y el 20% entre las mujeres se asocia a la obesidad*

Por Agustín Bravo Rodríguez –  “Fumar mata” es algo que puede leerse claramente en las cajetillas de tabaco. Más importante aún, el mensaje parece haber calado en la conciencia de las personas y no es discutible el daño que provoca fumar. El perjuicio se lo produce tanto la persona que fuma como a aquellos que le rodean.

Hemos avanzado hasta el punto de tener una legislación que controla y limita los lugares donde puede fumarse. Atrás queda esa “enigmática” imagen del cine en blanco y negro donde el galán de turno o la femme fatale se acompañaba de un cigarrillo para reforzar atributos positivos de la personalidad como la fuerza y la belleza o como elemento característico de alguien sofisticado e interesante.

Hay quien aún recuerda que en la misma consulta médica, era el doctor el que no se separaba del estetoscopio y el cenicero en la misma consulta, pero hoy se llega al extremo en que Rusia prohíbe fumar a lo nacidos a partir del 1 de enero de 2015 por ley.

Sin embargo aún no se llega a asociar el sobrepeso y la obesidad con el aumento de la probabilidad de contraer algún tipo de cáncer, cuando estudios ya han confirmado tal punto. Los tumores con una mayor vinculación al sobrepeso y la obesidad son: endometrio (39%), esófago (37%), riñón (25%), colon (11%) y mama posmenopáusico (9%).

El tejido adiposo ahora se sabe que secreta una enorme cantidad de factores de crecimiento y moléculas de señalización, todo lo cual puede influir en la conducta de otras células en el organismo. Éste exceso supone un riesgo adicional. La mayoría, si no todas, las moléculas que se estudian como posibles mediadoras entre la obesidad y el cáncer no causan cáncer, sino que lo promueven. Es decir, no causan las mutaciones que hacen que una célula normal se convierta en célula cancerosa, sino que más bien alimentan el crecimiento y la proliferación de células malignas. En 2007 el aumento de diagnósticos de cáncer en EEUU relacionados con la obesidad y el sobrepeso aumentó en un 4% en el caso de los hombres y un 7% en el caso de las mujeres. Para el año 2030 éste aumento supondrá el 40% de los diagnósticos por cáncer.**

Quizás haya llegado el momento en que debamos tomar conciencia, ¿hemos llegado a tal punto en que se deba plantear si ciertos alimentos deberían estar etiquetados con las palabras “la obesidad mata”? La sociedad ha pasado por modas y modos, de una época en que se apreciaban las curvas como sinónimo de belleza como en “Las tres gracias” de Rubens o de salud en poblaciones que pasaban por guerras y escasez;  a asistir atónitos al desfile de la extrema delgadez en las más prestigiosas pasarelas del mundo. También es cierto que la mujer ha sido siempre la principal víctima de estas modas y modos porque el hombre ha sido invulnerable al yugo de la presión social en cuanto a su talla. Sin embargo, hoy día parece que se ha vuelto a ser más permisivo con tener sobrepeso como un falso sinónimo de naturalidad cuando en verdad se hace patente, como en tantas otras ocasiones, que en el equilibrio está la virtud.

Ya no es necesario consultar a un experto para estar seguros que una dieta equilibrada y un ejercicio moderado y continuo son beneficiosos para la salud, que siempre una comida hecha en casa con productos frescos y que incluya verdura y fruta en nuestro día a día beneficiará nuestra vitalidad. Pero no lo hacemos, la tentación hacia una vida sedentaria y unos hábitos poco saludables parecen obnubilarnos como cantos de sirenas de manera irremediable. Y caemos casi sin darnos cuenta en transmitir ésta costumbre a un niño cuando no se sustituye el refresco y las grasas saturadas por fruta y agua.

De las pocas certezas que hay en la vida, que nuestro cuerpo será nuestra más fiel compañía hasta la muerte, es una de ellas, por tanto, es momento de tomarlo en serio y desde hoy no postergar su cuidado.

“Mens sana in corpore sano”: Mente sana en un cuerpo sano.***

*Estudio citado con frecuencia y publicado en 2003 en la revista New England Journal of Medicine, investigadores de la Sociedad Americana Contra el Cáncer.

** NIH (Instituto Nacional del Cáncer).

*** Cita latina que proviene de las Sátiras de Juvenal.

Agustín Bravo Rodríguez

Periodista

NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan la opinión de Noticias Curazao. Cada autor es responsable por el contenido de sus artículos.

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