Destino ominoso: Doce mil accidentes de tráfico en Curazao en 2016

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Por Agustín Bravo Rodríguez – Hemos despedido un 2016 en el que han fallecido aproximadamente 19 personas en Curazao en accidente de tráfico, un dato que me ha conmocionado sobremanera.

Hace unas semanas sabíamos la decisión judicial a un accidente ocurrido en septiembre del año 2014: cuando una automovilista conducía su coche con exceso de velocidad, se dispuso a realizar un adelantamiento a otro vehículo cuyo chofer conducía con el brazo fuera de la ventanilla, apoyado sobre el marco; la temeridad de ésta mujer hizo que durante el adelantamiento amputara el brazo del hombre, quien perdió el control del vehículo teniendo un accidente. El vehículo dio varias vueltas de campana hasta que se detuvo.

El accidente no ocasionó el fallecimiento del hombre de manera inmediata, fue la pérdida de sangre masiva de su brazo amputado lo que produjo que se desangrara y muriera a los poco minutos. La mujer que ocasionó el accidente al rebasar el segundo vehículo, fue detenida y con la acusación de homicidio involuntario, ahora conocemos la sentencia de cuatro años de cárcel contra ella.

Uno de los más trágicos incidentes ocurrió hace apenas un par de semanas: éste tuvo lugar cuando un conductor, un varón, que también conducía a una velocidad muy superior a la permitida y que estaba realizando un adelantamiento en una vía estrecha de doble sentido, golpeó algo que ni tan siquiera logró ver. Ésta persona siguió conduciendo hasta llegar a su casa donde pudo apreciar los daños que éste choque habían ocasionado en su coche. Manchas de sangre, parachoques aboyado, luna delantera rota…

Aunque acudió a la policía para declarar que creía haber golpeado algo en la carretera, pero que no llegó a ver nada, fue desde un primer momento un testigo del accidente quien alertó a la policía. Las autoridades que ya se encontraban en el punto de la carretera donde el conductor había tenido el accidente, habían encontrado sangre sobre el pavimento y un muro cercano a la carretera pero no encontraron a la víctima de tan salvaje atropello. Tiempo después encontraron el cuerpo de una persona. La víctima iba caminando por la orilla de la carretera, la violencia del golpe que recibió cuando el conductor lo atropelló, ocasionó que su cuerpo saliera despedido y rebasara el muro de una vivienda cercana, quedando tendido en el jardín, ya sin vida. En éste caso, aún no hay sentencia firme para el conductor del vehículo.

Dos accidente, dos víctimas mortales, dos personas que el resto de sus vidas lidiarán con el cargo de conciencia de sus nefastos errores, de su temeridad y su falta de respeto a las normas de tráfico y de seguridad vial. Pero, ¿la vida de cuántas más personas se han truncado tras estos dos horribles hechos? La de sus familiares y amigos de todas las personas involucradas, tanto de las víctimas como de los culpables, me hace reflexionar sobre la responsabilidad civil que tenemos cada uno de nosotros al vivir en sociedad y que parece llegamos a olvidar.

Pensamos que tenemos el control sobre todo y que nuestra vida es una sucesión de tareas, trabajo, ocio y quehaceres que seguirán una rutina y un horario establecido, pero la vida no siempre es así y en cualquier momento podemos perder el control sobre ella. Quizás por la costumbre, a diario vamos con prisa y pisamos un poco más el acelerador y no ocurre nada, ganamos esos minutos perdidos, pero éstos hechos demuestran que no siempre será así y que esos minutos pueden costar muy caros. Algo tan absurdo, tan fácilmente evitable y tan dolorosamente convertido en un hecho que perseguirá mordisqueando las cabezas día tras día de tantas personas. Los culpable muy probablemente querrán echar el tiempo atrás, escudriñarán entre sus recuerdos hasta ese mismo momento en el que cambió su vida, incluso imaginarán infinitos escenarios distintos en el que nada de lo ocurrido sucederá.

Y es que debemos tomar la responsabilidad de nuestros actos a diario para que éstos no lleguen a desembocar en tan funesto final, pues las fuerzas con que sujetamos las riendas de nuestras vidas quizá no sean tan poderosas como pensamos o creemos. Se resume en la responsabilidad que tenemos hacia los demás y que esperamos tengan los demás hacia nosotros mismos.

La cifra de accidentes de tráfico en Curacao durante el año 2016 se sitúa cerca de los 12.000, lo que supone de forma proporcional al número de habitantes, 16 veces más accidentes que en los Países Bajos. Ahora que comienza un nuevo año lleno de buenos propósitos, quizás no esté de más incluir entre ellos por parte de los conductores abandonar una forma de conducir agresiva, violenta e irresponsable y muchas veces asociada a la conducción bajo los efectos del alcohol y/o las drogas; por parte del gobierno, invertir en campañas de prevención, en mejorar las carreteras y las señalizaciones; y finalmente, por parte de las autoridades, realizar controles en la carretera e imponer multas ejemplares. Es imposible ignorar éstos hechos y éstos datos que no hacen más que poner de manifiesto que hay un problema en el momento que una persona se pone al volante de un vehículo con la soberbia casi de quien se cree un “superhéroe” inmune a todas la fragilidad de los simples mortales; el hilo que nos une a la vida y a la cordura es mucho más débil, los implicados en estos dos sucesos lo saben y lamentablemente espero sirvan para remover las conciencias.

Agustín Bravo Rodríguez

Periodista

NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan la opinión de Noticias Curazao. Cada autor es responsable por el contenido de sus artículos.

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